Diez razones para visitar Irán

Visado iraní

¿Por qué Irán? Esta es la pregunta que más me hizo la gente de mi entorno cuando se enteraron de mi viaje en solitario a Irán. Esta pregunta en el 99% de las ocasiones iba acompañada de la expresión “estás loco”,y es que solamente a un exiguo 1% se le ocurrían motivos para visitar la república de los ayatolás. Ahora bien, les faltaban dedos en la mano para contar motivos por los que no pondrían ni un pie en suelo iraní, muchos de ellos infundados, otros incorrectos, y algunos pocos que sí se acercaban a la realidad. Por eso la importancia de este listado de razones, porque motivos para no ir a todos se nos han ocurrido alguna vez.

  1. Una experiencia diferente: Di adiós al típico destino turístico y sumérgete en un viaje único que te llevará a conocer un destino que apenas se puede encontrar en los catálogos de viajes. Mientras tus amigas y amigos cuentan sus vacaciones de sol y playa, el circuito por Europa, o su crucero por el Nilo, tú podrás fardar de aventura original.
  2. Un Viaje Cultural: Persia y el zoroastrismo te esperan, sin olvidar las impresionantes mezquitas que jalonan la geografía iraní.
    Persépolis
    Ka’ba-i-Zartosht

    Persépolis, a las afueras de Shiraz, es visita obligada para cualquier turista que se precie, allí nos trasladaremos al antiguo Imperio Persa, una de las primeras civilizaciones de la humanidad. Lamentablemente, la huella de Alejandro Magno es patente y la antigua capital del Imperio Persa fue reducida a unas ruinas; no obstante, éstas son más que suficiente para hacernos una idea de la grandiosidad de dicho imperio.

    Pese a ser una república islámica y tener el Islam como religión, Irán es cuna de otra religión, el zoroastrismo (mazdeísmo). Entre las ruinas de Persépolis encontraremos simbología de esta religión, aunque las principales muestras las encontraremos en Naqsh-e Rostam, a unos pocos kilómetros al noroeste de Persépolis, donde podremos admirar el gran “Cubo de Zoroastro”(Ka’ba-i-Zartosht), y en la ciudad de Yazd, con su famoso templo de fuego.

  3. Un destino barato: Si prescindes de los viajes organizados y lo planeas por tu cuenta Irán puede ser un destino muy económico. El ríal iraní se encuentra muy devaluado, la población se maneja en tomanes (1 toman = 10 riales), y la mayoría de productos y servicios tienen un precio sensiblemente inferior a Europa. Para desplazarse al país recomiendo Pegasus Airlines, una aerolínea turca de bajo coste que ofrece vuelos a Teherán desde Madrid y Barcelona vía Estambul, buenos precios y un buen servicio a bordo.
  4. La Ciudadela de Bam: En 2003 un devastador terremoto de 6,2 sesgó la vida de 40.000 personas y redujo esta joya arquitectónica declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco (es la mayor construcción de adobe en el mundo) a pedazos de barro y arena. Era un importante punto de atracción turística pero desde el terremoto muchas guías han suprimido su visita alegando que no merece la pena debido a su estado. Tengo que reconocer que fue un jarro de agua fría leer los comentarios que no recomendaban acercarse hasta Bam, aunque tras leer que estaba en proceso de reconstrucción no perdí la esperanza.
    Ciudadela de Bam

    Y el resultado mereció la pena, las labores de reconstrucción emprendidas por el gobierno iraní con la colaboración internacional estaban dando sus frutos. Además, gracias a “esas recomendaciones” de no visitar Bam tuve la ocasión de poder visitar la ciudadela solo.

  5. Sin turismo masificado: Evidentemente esto es una ventaja. En Irán no te encontraras con cientos de turistas queriéndose hacer la misma foto que tu ni con aglomeraciones en los monumentos. Esto es valido siempre y cuando no viajes dentro de las festividades del país, especialmente en el Novruz (Año Nuevo persa).  Un dato a tener en cuenta es el relativo aumento del turismo que se está produciendo en el país y que previsiblemente aumentará más gracias a las conversaciones sobre el programa nuclear.
  6. Plaza Naghsh-e Jahan: La turística ciudad de Isfahan nos brinda la oportunidad de pasear por una de las plazas más grandes del mundo. Al contrario que en Bam, aquí no vas a encontrarte solo ya que esta plaza es punto de encuentro de familias y amigos, además de lugar par la oración ya que a lo largo de su enorme extensión se ubican dos importantes mezquitas, la Mezquita del Jeque Lutfallah y la Mezquita del Iman.
    Calesa en Naghsh-e Jahan

    En la plaza también encontrarás una gran fuente (ver la cabecera de este blog) y la posibilidad de dar un paseo en calesa.

  7. El helado de pistacho iraní: Podría haber mencionado la gastronomía pero hubiera quedado demasiado típico; incluso, para presumir de morro fino, ahí está el caviar iraní. Sin embargo, me quedo con algo muy práctico en este país en el que el calor aprieta. Un buen helado de pistacho es un manjar que puede convertirse en tu mejor aliado para combatir las altas temperaturas y poder continuar con la visita.
  8. Los bazares: En cualquier ciudad podrás encontrar un bazar en el que comprar prácticamente cualquier cosa. Merece la pena visitar el Gran Bazar de Teherán y los de Isfahan, Shiraz y Kermán.
    Puerta de entrada al Bazar de Shiraz

    El bazar de Tabriz es uno de los más grandes del mundo, sino el que más, pero no tuve ocasión de visitarlo.

  9. Buen transporte público: Resulta sorprendente que pese a la imagen que tenemos de ser un país aislado, internamente se encuentra muy bien comunicado. Irán dispone de una gran red de aeropuertos con numerosas conexiones domésticas, una red de ferrocarriles nada despreciable y en proceso de modernización y un buen servicio de autobuses tanto diurnos como nocturnos.
    Tren iraní con seis literas

    Además, no hay que olvidar que en caso de necesitar ir en coche a algún lado con tan solo acercarnos a la carretera tendremos un montón de iraníes dispuestos a hacer de taxi clandestino a cambio de unos riales. A destacar también las redes de metro en servicio y en construcción a lo largo del país.

  10. La seguridad: Objetivamente Irán es un país seguro y subjetivamente la sensación de seguridad se nota. Desde el primer momento notarás que no hay ningún peligro (bueno, sí, el tráfico…  en Irán el carnet de conducir te toca en una tómbola) y que puedes pasear tranquilamente por las calles, incluso al anochecer. De hecho, serán los propios iraníes los que se preocuparan por ti, por saber si necesitas algo o si estas perdido.

Sobra decir que Irán es un país que recomiendo visitar. Por su gente, por su cultura, etc. aquí hay diez motivos, pero motivos sobran. Irán es un magnífico país  que merece la pena conocer, pero rápido, antes que el posible levantamiento de las sanciones internacionales encarezca los precios y aumenten los turistas.

Nota: Todas las fotos empleadas en este post son propiedad del autor.

One thought on “Diez razones para visitar Irán

  1. Cuando yo fui a Irán, hace un par de años, todo el mundo me decía: “¿No te da miedo?”. Lo sorprendente es que cuando yo les preguntaba por qué pensaban eso, nadie me sabía responder. Les pedía que me dieran un sola razón por la que a ellos les daba miedo viajar a Irán y no me sabían dar ninguna. En una sola ocasión tuve respuesta (evidentemente equivocada): “Hay guerra, ¿no?”. Para mí el principal problema es ése, que a la gente Irán le da miedo pero no saben por qué. Y parece que no les importa indagar en esa cuestión. Cuando les pides una razón no son capaces de darte ninguna pero tampoco les importa. Irán les suena fatal y punto. Lo triste es que al darse cuenta de que en realidad no tenían ninguna razón para intentar disuadirme de semejante locura (para ellos), no se paraban a reflexionar aunque sea un poquito sobre las razones de su miedo.

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